El problema tiene nombre: Concepto Vacío.
Existe una brecha que el sistema de educación para Sordos rara vez nombra: el estudiante conoce la seña, la reproduce en el momento correcto, pasa el examen. Tres semanas después, no puede explicar qué significa con sus propias manos.
Esto no es falta de inteligencia. No es falta de esfuerzo. Es el resultado de una práctica extendida que confunde la etiqueta léxica con el concepto que debería representar.
Cuando un docente o intérprete busca la seña equivalente a una palabra del español sin haber construido primero la arquitectura mental del concepto, produce lo que el DEV denomina Concepto Vacío: una forma lingüística que ocupa el espacio de un significado sin contenerlo.
El Español Signado —ejecutar señas siguiendo el orden sintáctico del español en lugar de la gramática visuoespacial de la lengua de señas— es la manifestación más extendida de este problema. Y nadie lo enseñó a hacer así: simplemente nadie enseñó a hacerlo de otra manera.
El DEV enseña la otra manera.